Banda que mató a agente de la DEA confesó 50 paseos millonarios

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Se conocen detalles de investigación contra los capturados por la muerte de Terry Watson en Bogotá.

Dos conocidos de los miembros de la banda dedicada al ‘paseo millonario’ que el pasado 20 de junio asaltaron y asesinaron al agente de la DEA Terry Watson se convirtieron en testigos protegidos de la justicia norteamericana, que está jugada por lograr la extradición de los siete implicados en el crimen.
EL TIEMPO tuvo acceso al expediente que sustenta el pedido de envío de la banda para que sea juzgada en Estados Unidos. En el extenso ‘dossier’ figura una certificación de la Dirección de Protocolo de la Cancillería, que “en su calidad de agregado de la Embajada (de EE.UU.), al señor Watson se le reconocieron privilegios e inmunidades” establecidos por la Convención de Viena.
Esa condición de diplomático de la vÍctima podría ser clave en el examen que realiza la Corte Suprema sobre la solicitud de extradición, pues aunque el crimen se cometió totalmente en Colombia afectó a una persona “internacionalmente protegida” y por esa razón la justicia norteamericana puede pedir jurisdicción.
La versión de los testigos de la DEA les permitió a las autoridades establecer que un día antes del crimen, la banda decidió comprar la pistola de choques eléctricos que fue utilizada contra Watson. Hicieron ‘vaca’ y cada uno de los delincuentes puso una cuota para adquirir el arma.
El primer informante, clasificado en el expediente como CS1 (Confidencial Source 1), “conoce personalmente a Ómar Fabián Valdés Gualtero, alias ‘Gordo’, y Edwin Gerardo Figueroa Sepúlveda”, dice la solicitud de extradición. Este último utilizó el arma de aturdimiento contra Watson y el primero era el conductor del segundo taxi, el que llevaba a los asesinos. La fuente habló con Valdés Gualtero y Figueroa “en varias ocasiones después de la muerte del agente especial Watson” y hasta grabó algunas de las conversaciones, “por instrucciones y con la ayuda de las autoridades”.
Como ya se conoce, los carros de la banda eran tres, pero uno tuvo problemas mecánicos esa noche. Watson abordó uno de los taxis, conducido por Gracia Ramírez, en la Calle 93, sin percatarse de que su carro era seguido de cerca. “Después de una corta distancia, Gracia Ramírez dio la señal a los otros miembros de la banda de que Watson iba a ser su próxima víctima”, señala el documento. Y agrega que el conductor aparentó “problemas con el motor”.
“Héctor López, alias ‘Bavario’, el conductor del segundo taxi, dio la señal de que entendía el plan haciendo cambio de luces. El primer taxi se detuvo y se produjo el abordaje al primer carro. Figueroa Sepúlveda y (Édgar Javier) Bello Murillo (alias ‘Payaso) se sentaron a cada lado del agente Watson en el asiento trasero (…) Figueroa Sepúlveda usó un arma de aturdimiento varias veces para paralizar al agente. Él opuso resistencia. Durante el forcejeo, Bello Murillo apuñaló a Watson varias veces con un cuchillo”, dice la acusación.
A pesar del ataque, el agente de la DEA logró huir del carro. Pero en él se quedó su mochila, con siete pasaportes (de la víctima y varios de sus compañeros), un Ipad, varios teléfonos y un bolígrafo Mont Blanc.
¿Qué dice la segunda fuente de la DEA?
La segunda fuente de la DEA estuvo con los asesinos horas después de los hechos, cuando estos estaban bebiendo aguardiente en una tienda del barrio Casa Linda, en la zona de Ciudad Bolívar. Él llevó a ‘Payaso’ y a López por varias zonas, incluso a un cajero automático. Este testigo dice que en el recorrido el hombre “sacó dos cuchillos”, de entre 12 y 24 centímetros y uno de los cuales habría sido usado en el crimen: “También vio a López disparar un arma de aturdimiento y vio que llevaba una botella con un líquido verde (…) López dijo que ese líquido podía hacer que la gente perdiera el conocimiento durante aproximadamente quince minutos”.
En ese momento, los asesinos fueron alertados por teléfono de que “eso” (el asesinato) “estaba en todos los noticieros”. ‘Payaso’, dijo esa fuente, “admitió que había matado a un hombre la noche anterior y pidió que lo llevara a su casa porque necesitaba desaparecer”.
Tras las evidentes pruebas en su contra, incluidos varios videos donde quedaron registrados el asalto y el escape de Watson, mortalmente herido, los miembros de la banda admitieron su culpa.
Así, dice el expediente, “Bello Murillo admitió su participación en el secuestro y asesinato del agente especial Watson. Específicamente, admitió haberloapuñalado de una a cuatro veces”, y “haber participado en aproximandamente 12 robos previos, los cuales describió como ‘paseos millonarios’ en los que utilizó cuchillos”.
Por su lado, Figueroa Sepúlveda, ‘Garcho’, “admitió haber llevado un arma de aturdimiento y haberle disparado a Watson con la misma varias veces”. También, que participó “en aproximadamente de 15 a 20 ‘paseos millonarios’ previos’ en los que portó cuchillos”.
López, ‘Bavario’, dijo que condujo el segundo taxi y que su papel era “tomar y usar las tarjetas de crédito y bancarias de la víctima junto con Valdés Gualtero”. También admitió “haber participado en numerosos ‘paseos millonarios’ previos con el mismo grupo que asesinó a Watson”.
Valdés Waltero reconoció que participó en el plan y contó cómo dieron de a 20 mil pesos para comprar la pistola de aturdimiento en San Andresito. Allá también compraron el líquido atomizado para poner en estado de indefensión a las víctimas. Admitió que estuvo en “entre 20 y 30” ‘paseos millonarios’.
Gracia Ramírez reconoció que él iba en el primer taxi y que su papel era “perfilar y seleccionar a las víctimas, así como elegir el lugar” para cometer los robos. Habló de unos 5o paseos millonarios previos.
ANDRÉS ZAMBRANO
REDACCIÓN JUSTICIA

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